Hornos industriales a gas: funcionamiento y aplicaciones

Dentro de la industria, se dan numerosos procesos que necesitan de una temperatura mayor a la ambiental. Para esos casos existen los hornos industriales, ya sean hornos industriales a gas o eléctricos, que permiten aumentar la temperatura de las sustancias para activar con mayor rapidez sus características finales.

¿Qué es un horno industrial?

Cada industria necesita una maquinaria específica para realizar ciertos procesos y, al mismo tiempo, cumplir con los estándares de calidad. Una de esas máquinas son los hornos industriales, que no son otra cosa que hornos cuyo nivel de calentamiento es superior al de los domésticos.

Se emplean principalmente en la industria, ya que permiten optimizar al máximo el trabajo. Al ser soportes bastante amplios, permiten tratar una gran cantidad de productos al mismo tiempo durante un largo periodo de tiempo o reducir los plazos.

Entre sus características se encuentran algunas como las siguientes:

  • Están fabricados con acero inoxidable.
  • Tienen resistencias blindadas.
  • Las puertas suelen ser de cristal para poder ver lo que se está horneando y en qué estado se encuentran.
  • Disponen de diferentes compartimentos para aprovechar al máximo el espacio (como curiosidad, los primeros hornos en la forja ampliaron su tamaño en el siglo XIV)

Existen muchos modelos de hornos industriales con diferentes aplicaciones y finalidades. Respecto al suministro, pueden ser de gas o eléctricos.

Aplicaciones de los hornos industriales

La temperatura que pueden alcanzar los hornos industriales varía en función del uso que se le vaya a dar y los efectos que producen en los productos que trabajan. Algunos sirven para producir efectos físicos y otros, para desencadenar efectos químicos.

Se utilizan para recubrir piezas con sustancias (pinturas, esmaltes, vidrios…), fundir o ablandar materiales, combustionar o eliminar residuos, incinerar, tratar los materiales para que alcancen diferentes propiedades, producir ciertas reacciones químicas en el material…

Por ejemplo, en el caso de la siderurgia, el calor sirve para hacer los metales más blandos y favorecer su deformación: así, se pueden hacer dobleces, estampaciones… También sirven para laminar, fundir, forjar o extruir, endurecer, fabricar aleaciones, reducir los minerales en el hierro… Además, gracias al calor, se eliminan las impurezas en el proceso de recocido.

Mientras que en la automoción se utilizan hornos de tratamientos térmicos, de fusión de metales y de secado para fabricar bicicletas, automóviles, tractores, camiones…

En la industria del vidrio y la cerámica, se sirven para fijar pigmentos, vitrificar, esmaltar y fundir los materiales.

 

 

Horno industrial a gas

Los hornos industriales a gas son aquellos cuya fuente de energía no es la electricidad, sino, como su propio nombre indica, el gas. Por lo tanto, se pueden utilizar aunque haya cortes de luz.

El inconveniente de estos equipos respecto a sus homólogos eléctricos es que su fuente de energía no es apta para el medioambiente, tienden a ser un poco menos resistentes y seguros, y la instalación debe ser revisada obligatoriamente cada cierto tiempo, igual que ocurre con la caldera de gas que tenemos en nuestra casa.

Sin embargo, son más fáciles de utilizar y reducen ligeramente la factura de la luz. Por lo demás, son prácticamente iguales: son compartimientos cuyos quemadores, estratégicamente ubicados, hacen que el calor se propague en diferentes direcciones y de manera uniforme.

Cómo funciona un horno de gas

En el horno industrial, la parte más importante es la cámara de combustión, ya que es donde se encuentra el quemador, que, a su vez, se divide en dos fases.

Fuera de la cámara se encuentra la chimenea, que se encarga de remover los gases de combustión y renovar el aire interior para que la cocción sea óptima.

Aplicaciones de este tipo de hornos

Las aplicaciones de los hornos de gas se pueden resumir en dos: acelerar los procesos y favorecer que se lleven a cabo determinados procedimientos químicos.

  • Acelerar los procesos. Los hornos industriales a gas permiten, por ejemplo, acelerar los procesos de secado que, en caso de que se hicieran a temperatura ambiente, tardarían más horas. Un ejemplo es en la industria del automóvil: cuando un vehículo se ha pintado, se hornea durante unos 20 minutos a 70 grados para, por un lado, evaporar gran parte de los solventes que se encuentran presentes en la pintura, y, por otro, acelerar un proceso que llevaría horas. De esta forma, se aumenta la productividad del taller. También se usan para que los adhesivos actúen más rápido o los líquidos cambien sus propiedades.
  • Desencadenar procesos químicos. También se utilizan para que se produzcan determinadas reacciones químicas imprescindibles en determinados procesos. Un ejemplo es la pintura electroestática en polvo: necesita del calor para adherirse a la superficie y potenciar todas las características finales. De esta manera, se evita que caiga de la pieza.

En ULMA Forged Solutions contamos con más de 60 años de experiencia y sabemos lo importante que es contar con un buen equipo para sacar el máximo potencial a la forja. Por eso, en nuestras instalaciones contamos con diferentes hornos industriales como los hornos de calentamiento y los hornos de forja isotérmicos de alta temperatura, que nos permiten crear todas las piezas necesarias para llevar a cabo los proyectos de nuestros clientes.